.Por la calle ultimamente está haciendo mucho frío, ese frío húmedo que se te mete en los huesos... Y una cuando llega a casa, pensando todo el rato en lo mimso...un antojo de cojones de algo... algo dulce y chocolatinoso te sale de repente desde adentro... pero en su defecto, nos tendremos que joder con un puto miserable vaso de leche con colacao.
Llegas a la cocina, babeando a chorro, coges la taza, abres la nevera y coges el brick de leche... quitas la tapa y echas el contenido en la taza, de repente un "¡Mecagüen la puta!" te nace... ¡Y es que siempre tiene que acabársete el jodido brick a ti, todos los putos días!, ¿Qué pasa que la gente se pone leche adrede para joderte a ti siempre que se te acabe el puto brick y te toque canviarlo a ti?, ¿Esque la gente tiene tanto perro de canviar la mierda de brick o esque es mala suerte que me toque a mi desde hace años? Pues me vuelve a tocar otro puto día más, ya sea recién levantada y una cresta platónica en la cabeza, que venga cansada o con prisas de irme, coger el puto brick, tirarlo, irme a la despensa agacharme... ¡y joder... como no, me vuelve a tocar estrenar otra caja nueva!, romper el carton a tirones e intentar desencajar un puto brick de la fila en el interior de la caja, abrirlo y rezar para que el jodido "abre fácil" no se rompa, porque si no, toca apuñalar el puto brick de leche con un cuchillo, y luego seguir llenándote la taza con sus consecuentes gotas de leche por encima de la mesa, que claro está, luego hay que quitarlas antes de que las vea tu madre... Pasado el momento brick, entramos en el momento colacao. Acto seguido, cogemos el bote de colacao y ponemos un par de cucharadas... pero, anda coño va, un día es un día, y ponemos dos más, luego una puntita más, y acabamos mirando como se va subiendo de nivel la montañita de colcacao encima de la leche.
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